Tengo que confesar que últimamente no me gusta House. Y es curioso, porque a mí las series de médicos me ponen, pero de qué manera...Tal vez tenga que ver con algún trauma infantil de cuando jugábamos a los idem, o tal vez ( y esto es lo más probable) es que soy una hipocondríaca de narices y me regodeo en el sufrimiento. Urgencias para mí es el paraíso hecho serie. Aparte de que me descubriera a ese pedazo de hombre que es George Clooney (¡madre mía, es que no se puede estar más bueno!), en sus capítulos se repiten frases que han quedado grabadas a fuego en mi inconsciente: “¡¡Está fibrilando, paletas interiores!!” “Se nos va, inyéctale dos miligramos más”...

Cada vez que alguien tose en Urgencias y termina muriendo de un extraño virus, siento que algo dentro de mí muere un poquito porque yo, al despertar esta mañana, he notado una ligera carraspera. Si House detecta que un estornudo puede ser síntoma de un derrame cerebral, aquí me tienes a mí con dolor de cabeza todo el día después de haber estornudado tímidamente en el metro (como para no estornudar e incluso vomitar con los olores y demás). Si un dolor abdominal culmina en una muerte dolorosa y agónica, mis retortijones se convierten en una pesadilla sin fin...¿Queda claro que sufro porque sí? Si no os lo termináis de creer, poneros en contacto conmigo y os doy el número de mi doctora, que cuando pasan dos meses sin verme me llama por si me he cambiado de ciudad. Entenderéis que por eso me engancho como una lapa a estas series. Pero ¡por Dios, si hasta he visto capítulos enteros de Hospital Central! Y eso si que tiene mérito...

Bueno, a lo que vamos, que no me gusta últimamente House, me parece que se están recreando demasiado en el sota caballo y rey, todos los capítulos con el mismo desarrollo: alguien llega enfermo, le diagnostican mal, casi muere, House se pone irónico, se salta unas cuantas reglas, consigue descubrir la enfermedad y salvan al paciente. Tengo que reconocer que aún así está a años luz de la mayoría de series españolas y que el guión es magnífico, pero ha terminado cansándome.

Pero el último capítulo de esta temporada ha conseguido que me reconcilie con este atractivo borde. Creo que no puede estar mejor de guión, de imaginación, de sentimiento, de sorpresa...No diré nada por si alguien todavía no lo ha visto, pero no pude llorar más en las últimas secuencias, Wilson me proporcionó una catarsis lagrimal que podría haber acabado con todas las sequías que puedan quedar en España. Y una serie no es solo guión y buenos actores, la realización en este capítulo es de quitarse el sombrero. Si lo veis por primera vez o si lo revisáis, no os perdáis un plano de unos pies descalzos que dicen mucho más que cuatro líneas de guión...¡Olé, olé, y olé!.

Y ahora, si me perdonáis, me está sonando la alarma de mi pastillero, y la gripe es muy mala si no se trata, así que voy a por mi medicina...Siempre sin pasarse de la dosis recetada, por supuesto...